Lo más difícil ha sido lograr la combustión. A finales de los 90, no pasaba noche en la que no escribiera algo y mi producción era vertiginosa. Ahora he tenido varios chispazos para encender de nuevo ese motor, mas no lo logro. Lo bueno es que la literatura nunca se esfuma de uno. De alguna forma sigo escribiendo mientras vivo, porque la capacidad de tejer metáforas es una célula sanguínea que no deja de fluir por los torrentes rojos y azulados, que nos recorren.
Estuve en un taller en el que nos enseñaron algunos trucos de animación a la lectura para ponerlos en práctica en un semillero de investigación en el que me metí. Digo trucos, porque sus efectos son mágicos. Basta con poner unas cuantas palabras sobre la mesa, para que el motor empiece a girar, para que el río salga del subterráneo.
Hoy escribiré algunos fragmentos, que para mí son como un kaiser, un inicio, un cámino húmedo hacia el cielo.
Empecemos con algunas respuestas al Libro de la Preguntas, de Pablo Neruda. Es curioso porque este fue un escritor que fácilmente superé gracias al creacionismo. Alguna vez me burlé de él contando que una vez le recité a una novia "me gusta cuando callas, porque estás como ausente" y jamás volvió a dirigirme la palabra...
- ¿En dónde está el niño que yo fui? ¿Sigue dentro de mí o se fue?
Charlyz: Sigue marchándose cada día hacia adentro de mí, perseguido por el adulto que soy.
- ¿Amor, amor, aquel y aquella, ¿si ya no son adónde fueron?
Charlyz: Fueron a ese lugar de la memoria que es el olvido. Allí danzan a diario y a puerta cerrada con los recuerdos.
- ¿Quiénes gritaron de alegría cuando nació el color azul?
Charlyz: El cielo fue el primero y el mar lo reflejó de inmediato. Desde entonces las olas no paran de gritar.
- ¿Cómo se llama ese coctel que mezcla vodka con relámpagos?
Charlyz: Se llama amor y es un potente veneno que no causa la muerte... solo la ilumina.
- ¿Con qué estrellas siguen hablando los ríos que no desembocan?
Charlyz: Con las que no brillan. Incluso se gritan en las noches que no son oscuras, hasta que las montañas se vuelven cóncavas.
- ¿Quién canta en el fondo del agua de la laguna abandonada?
Charlyz: La soledad. Realmente no canta, llora. Llora los peces ausentes y el cielo que ya no refleja.
- ¿Por qué razón o sinrazón llora la lluvia su tristeza?
Charlyz: Por la misma razón por la que todos lloramos: porque se nos estalla el líquido que somos. El pañuelo de la lluvia es el pavimento.
Buen juego, ¿no?
Estuve en un taller en el que nos enseñaron algunos trucos de animación a la lectura para ponerlos en práctica en un semillero de investigación en el que me metí. Digo trucos, porque sus efectos son mágicos. Basta con poner unas cuantas palabras sobre la mesa, para que el motor empiece a girar, para que el río salga del subterráneo.
Hoy escribiré algunos fragmentos, que para mí son como un kaiser, un inicio, un cámino húmedo hacia el cielo.
Empecemos con algunas respuestas al Libro de la Preguntas, de Pablo Neruda. Es curioso porque este fue un escritor que fácilmente superé gracias al creacionismo. Alguna vez me burlé de él contando que una vez le recité a una novia "me gusta cuando callas, porque estás como ausente" y jamás volvió a dirigirme la palabra...
- ¿En dónde está el niño que yo fui? ¿Sigue dentro de mí o se fue?
Charlyz: Sigue marchándose cada día hacia adentro de mí, perseguido por el adulto que soy.
- ¿Amor, amor, aquel y aquella, ¿si ya no son adónde fueron?
Charlyz: Fueron a ese lugar de la memoria que es el olvido. Allí danzan a diario y a puerta cerrada con los recuerdos.
- ¿Quiénes gritaron de alegría cuando nació el color azul?
Charlyz: El cielo fue el primero y el mar lo reflejó de inmediato. Desde entonces las olas no paran de gritar.
- ¿Cómo se llama ese coctel que mezcla vodka con relámpagos?
Charlyz: Se llama amor y es un potente veneno que no causa la muerte... solo la ilumina.
- ¿Con qué estrellas siguen hablando los ríos que no desembocan?
Charlyz: Con las que no brillan. Incluso se gritan en las noches que no son oscuras, hasta que las montañas se vuelven cóncavas.
- ¿Quién canta en el fondo del agua de la laguna abandonada?
Charlyz: La soledad. Realmente no canta, llora. Llora los peces ausentes y el cielo que ya no refleja.
- ¿Por qué razón o sinrazón llora la lluvia su tristeza?
Charlyz: Por la misma razón por la que todos lloramos: porque se nos estalla el líquido que somos. El pañuelo de la lluvia es el pavimento.
Buen juego, ¿no?

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